En el día a día de la cuadra todo está bajo control. El heno parece de buena calidad, la cama está recién hecha y todo aparenta normalidad. Sin embargo, el caballo empieza a toser al comenzar el trabajo. No muestra fiebre ni decaimiento, pero algo ha cambiado. A veces el propietario lo atribuye al polvo del picadero o a un pequeño catarro pasajero. Otras veces, simplemente se acostumbra a esa tos ocasional.
En el Blog de Pavo hablaremos de qué es realmente el asma del caballo, por qué el forraje es uno de los principales desencadenantes, cómo influyen la cama y la ventilación del establo, y qué medidas prácticas puedes aplicar en tu manejo diario para reducir el riesgo y mejorar la calidad de vida de tu caballo. El objetivo es que, al terminar la lectura, tengas criterios claros para revisar tu sistema de estabulación y alimentación, y proteger de forma activa la salud respiratoria de tu caballo.
Qué es el asma equina
Durante años se habló de obstrucción recurrente de las vías aéreas (RAO) o de enfermedad inflamatoria de las vías aéreas (IAD). Hoy ambos cuadros se agrupan bajo un término más amplio: asma equina. Esta nueva clasificación permite entender la enfermedad como una inflamación crónica desencadenada por la inhalación de partículas presentes en el ambiente estabulado o en el exterior.
No se trata de una infección, sino de una respuesta inmunológica exagerada frente a polvo orgánico, esporas de moho, bacterias, endotoxinas, pólenes y otros componentes microscópicos que el caballo inhala a diario.
Actualmente se distinguen dos grandes formas:
Asma equino leve a moderado (mEA)
Puede afectar a caballos de cualquier edad. Los signos suelen ser discretos: tos ocasional (por ejemplo, al comer o al empezar a trabajar) y cambios sutiles en la respiración. En reposo, el caballo parece normal.
Asma equino severo (SEA)
Suele observarse en animales mayores de siete años. En estos casos aparecen dificultad respiratoria con ollares dilatados incluso en reposo, aumento del esfuerzo abdominal al respirar y tos crónica. La inflamación mantenida en el tiempo provoca cambios estructurales en las vías respiratorias que pueden volverse irreversibles.
En ambos casos, el factor común es la exposición continuada a partículas presentes en el entorno, especialmente en el forraje seco.
Por qué el forraje es el principal desencadenante
El caballo pasa muchas horas al día con la nariz sumergida en el forraje. Esa zona, de aproximadamente 60 centímetros alrededor de sus ollares, se denomina zona de respiración. Todo lo que ocurre en ese espacio tiene un impacto directo en sus pulmones.
El heno es la principal fuente de partículas respirables. Contiene polvo vegetal, esporas fúngicas, bacterias y fragmentos microscópicos que, cuando tienen un diámetro pequeño, penetran hasta los bronquiolos y alvéolos pulmonares. Cuanto peor sea la calidad del heno, más problemas dará a estos caballos predispuestos, aunque no lo notemos en caballos no asmáticos.
En un caballo predispuesto, esta exposición repetida activa una respuesta inflamatoria compleja. Se liberan mediadores químicos, se reclutan células inflamatorias (especialmente neutrófilos en el asma severo) y aumenta la producción de moco. Al mismo tiempo, el músculo liso bronquial se contrae, estrechando las vías respiratorias y dificultando la salida del aire.
El resultado es una obstrucción progresiva que puede manifestarse con tos, aumento del esfuerzo respiratorio o intolerancia al ejercicio.
El problema no es solo la calidad del heno en sí, sino cómo se ofrece y en qué condiciones ambientales está el caballo.
Heno seco, redes y polvo en suspensión
Un error frecuente es pensar que colocar el heno en una red elevada mejora la situación. Sin embargo, al estar suspendido, las partículas desprendidas caen directamente sobre los ollares del caballo mientras come.
Además, el simple hecho de manipular fardos dentro del establo genera nubes de polvo que permanecen en suspensión y se inhalan durante minutos.
Por eso, cualquier estrategia de control del asma debe comenzar revisando el manejo del forraje.
¿Qué podemos hacer con el heno?
- Cambiar el heno de mala calidad por uno de mejor calidad, sobre todo en lo que respecta a esporas fúngicas y bacterias.
- Cambiar el heno por sustitutos de forraje en pellets.
- Remojar o vaporizar el heno.
Remojo del heno
Remojar el heno entre 30 y 60 minutos reduce de forma significativa el polvo respirable. El agua pega las partículas al forraje y evita que vuelen durante la ingestión.
Sin embargo, el remojo tiene inconvenientes relevantes:
• Se pierden carbohidratos solubles en agua y minerales.
• Aumenta la carga bacteriana si el heno no se consume inmediatamente.
• Si el heno remojado se seca antes de ingerirse, las partículas pueden volver a ser inhalables.
Por tanto, es una medida útil, pero exige una gestión muy estricta.
Vaporizado del heno
El vaporizado a altas temperaturas reduce de forma muy importante el polvo respirable y disminuye de manera significativa la carga bacteriana y fúngica. A diferencia del remojo, preserva mejor el valor nutricional, ya que no se arrastran los nutrientes, como sí sucede en el agua sobrante del remojo.
No obstante, incluso el vaporizado puede resultar insuficiente si el resto del entorno (cama, ventilación, limpieza) no está correctamente controlado.
Alternativas al heno cuando todo lo que hemos hecho no funciona
En caso de que remojar o vaporizar el heno (incluso habiendo comprado heno de calidad) no sea suficiente y el caballo siga presentando síntomas, es necesario eliminar el heno por completo y usar otras fuentes de forraje.
Enviar el caballo al campo
Siempre que sea posible, la opción más favorable para un caballo con asma es aumentar su tiempo en el campo y permitir que se alimente de hierba fresca. El aire libre reduce la concentración de partículas en suspensión y la posición natural de pastoreo facilita un mejor drenaje de las vías respiratorias. En muchos casos, la vida en prado es la medida ambiental más eficaz para disminuir la exposición al polvo del establo. Si la disponibilidad de hierba no es suficiente y necesitas complementar la ración, es preferible recurrir a henolaje o sustitutos de forraje en formato pellet o forrajes completos procesados.
Excepción: asma asociada a pasto.
Aunque la mayoría de los casos de asma equino están relacionados con el ambiente interior de las cuadras, existe una forma menos frecuente asociada a la vida en el campo. En estos caballos, los signos respiratorios pueden aparecer o intensificarse durante la estancia en el campo, debido a la inhalación de pólenes, esporas y partículas orgánicas presentes en el entorno natural.
Clínicamente, puede manifestarse igual que otras formas de asma. La diferencia es que no mejora al permanecer en el campo. Por eso, si tu caballo no responde al manejo ambiental habitual, es importante valorar con el veterinario la posibilidad de un asma asociada al campo y adaptar las medidas de control según su evolución.
Henolaje
El henolaje tiene un mayor contenido en humedad, lo que reduce de forma natural la liberación de partículas. Debe ser de excelente calidad y manejarse correctamente para evitar riesgos asociados a una mala conservación.
Pellets de heno o forrajes procesados
Los forrajes completos procesados y los pellets de heno presentan una carga de polvo muy baja y una carga bacteriana y fúngica prácticamente nula en comparación con el heno seco tradicional, lo que los convierte en una alternativa especialmente interesante en caballos con asma.
Al estar sometidos a procesos de trituración, prensado y tratamiento térmico, se reduce de forma significativa la presencia de partículas respirables. Además, su formato facilita un manejo más limpio dentro del establo, disminuyendo la dispersión de polvo durante la distribución. Humedecerlos ligeramente antes de ofrecerlos puede ayudar a fijar cualquier partícula residual y optimizar todavía más el control ambiental.
Dentro de esta categoría, opciones como Pavo FibreNuggets (remojado) o Pavo FibreNuggets Hard (en pellets) permiten aportar fibra con una exposición mínima a polvo, lo que resulta coherente con una estrategia dirigida a reducir el desafío antigénico en la zona de respiración del caballo. Pavo FibreNuggets puede utilizarse como sustituto parcial o total del heno tradicional.
Sustitutos de fibra como la pulpa de remolacha también pueden formar parte de la estrategia nutricional cuando se busca minimizar la exposición respiratoria, pero hay que tener en cuenta que la pulpa de remolacha no puede usarse como única fuente de forraje. Es baja en proteínas. Tiene alto contenido en calcio, muy poco fósforo y vitaminas. Así que es ideal combinada con otros alimentos que compensen estas carencias, pero no se puede dar sola.
La cama y la ventilación: el otro gran pilar
El forraje no es el único problema. La cama influye de manera decisiva en la calidad del aire.
La paja tradicional es uno de los materiales más polvorientos. Además de contener esporas y endotoxinas, es comestible, lo que lleva al caballo a introducir la nariz en ella buscando alimento. La combinación de polvo y vapores de amoníaco procedentes de la orina crea un entorno irritante para las vías respiratorias.
Las alternativas recomendadas incluyen:
• Virutas de madera tratadas para eliminar polvo.
• Pellets de madera o paja procesada.
• Turba.
• Papel o cartón triturado.
Igualmente importante es la ventilación. El establo debe permitir flujo cruzado de aire sin corrientes directas sobre el animal. Almacenar heno encima de los boxes incrementa la caída constante de polvo.
Durante la limpieza, los caballos deberían estar fuera del establo y no regresar hasta que el polvo se haya depositado.
Diagnóstico y tratamiento veterinario del asma
El diagnóstico del asma equino requiere una evaluación veterinaria completa. El estudio del ambiente es tan importante como la exploración del caballo.
La endoscopia respiratoria permite visualizar la acumulación de moco en la tráquea. El lavado broncoalveolar es el método más preciso para identificar el tipo de inflamación presente, analizando las células recogidas en las vías respiratorias profundas.
El tratamiento farmacológico, siempre prescrito por el veterinario, se usa para reducir la inflamación y aliviar la obstrucción. Los fármacos no deben utilizarse como única terapia, ya que no actúan sobre el origen (la presencia del alergeno) sino como alivio sintomático.
Hay que tener en cuenta la gran angustia y desesperación del caballo al no poder respirar, así que los fármacos son necesarios y actúan realmente bien, pero no debemos abusar de su buen resultado y prescindir de hacer cambios profundos en el ambiente que rodea al caballo.
La medicación debe entenderse como parte de un enfoque integral donde el control ambiental es imprescindible.
El papel de los suplementos
La investigación ha mostrado que la suplementación con ácidos grasos omega 3 puede modular la respuesta inflamatoria a nivel celular. En ensayos clínicos controlados, los caballos suplementados mostraron reducción de la tos y mejora del esfuerzo respiratorio en comparación con grupos no suplementados.
En este contexto, la inclusión de una fuente de omega 3 como Pavo AhiflowerOil puede formar parte de la estrategia nutricional global, siempre integrada dentro de un manejo ambiental adecuado.
Asimismo, en caballos con sensibilidad respiratoria, apoyar el sistema respiratorio desde el punto de vista nutricional puede ser interesante. Productos como Pavo BronchoBoost pueden utilizarse como complemento en situaciones donde el entorno ya ha sido optimizado, pero se busca un soporte adicional.
En cualquier caso, estos apoyos nutricionales no sustituyen las medidas ambientales ni el tratamiento veterinario cuando este es necesario. Son un sumatorio a la terapia ambiental y farmacológica.
Consejos prácticos para propietarios
• Revisar el tipo de forraje y su manejo diario.
• Evitar manipular heno o barrer con los caballos dentro del establo.
• Cambiar la paja por materiales de bajo contenido en polvo.
• Mejorar la ventilación y evitar almacenar forraje sobre los boxes.
• Considerar alternativas al heno.
• Consultar al veterinario ante tos persistente o cambios en la respiración.
• Valorar la suplementación con omega 3 (Pavo AhiflowerOil) y aceites esenciales apropiados (Pavo BronchoBoost) dentro de una estrategia integral.
Conclusiones sobre el asma del caballo
El asma equina es una enfermedad inflamatoria crónica estrechamente ligada al entorno del caballo. El forraje, especialmente el heno, constituye el principal desafío antigénico en la mayoría de los casos.
La clave no está únicamente en tratar los síntomas, sino en reducir de forma drástica la exposición a polvo y partículas en la zona de respiración. Cambiar el tipo de forraje, mejorar la cama, optimizar la ventilación y aplicar un manejo cuidadoso durante la limpieza son medidas que marcan la diferencia.
Con un enfoque riguroso que combine control ambiental, tratamiento farmacológico cuando sea necesario y apoyo nutricional adecuado, es posible lograr una remisión clínica y ofrecer al caballo una mejor calidad de vida.
Respirar sin dificultad no es un lujo. Es una necesidad básica que depende, en gran medida, de las decisiones de manejo que tomamos cada día. Los cambios ambientales son costosos, pero ponte en su lugar e imagina la angustia de no poder respirar.
